El mundo del vídeo digital ha vivido una auténtica revolución en los últimos 25 años. Durante años ha existido una “guerra” de formatos, codecs y contenedores de archivos que a los que llevamos un tiempo en esto nos ha dado más de un dolor de cabeza. Uno de los últimos en incorporarse a este campo de batalla ha sido el MKV, el contenedor de software libre que promete acabar con esta torre de Babel. Pero, ¿realmente es así?

Un poco de historia de los formatos de vídeo

AVI, MPG, MOV, RM, WMV, FLV… ¿os suenan? Seguro que alguna vez os habéis encontrado en la tesitura de hacer doble clic sobre un archivo de este tipo y obtener un mensaje de error a cambio (o, en el mejor de los casos, imagen sin sonido o sonido sin imagen). Esas extensiones son algunas de las muchas que durante años han luchado por la egemonía del vídeo digital. Cada una con sus ventajas e incovenientes pero, sobre todo, con características diferentes a la hora de reproducirse. Si no disponías del codec o del programa adecuado para ese formato comenzaba una espiral de búsquedas hasta encontrar e instalar el apropiado.

Con la llegada de internet la instalación de codecs se volvió más rápida y sencilla. Incluso se hicieron populares unos packs todo en uno que incluían cientos de codecs y herramientas para asegurarte de que ibas a poder reproducir cualquier archivo que se te cruzara en el camino.

De un tiempo a esta parte, con la irrupción del vídeo HD, el sonido envolvente y los archivos multiidioma, el trono de los formatos de vídeo lo ocupa el MKV.

Matroska, el contenedor de vídeo “libre”

MKV son las siglas de Matroska Vídeo, un formato de código abierto que permitir “empaquetar” en su interior toda clase de contenido audiovisual. Es decir, en el interior de un archivo MKV pueden convivir varias pistas de vídeo, diferentes pistas de audio e infinitos archivos de subtítulos, facilitando así su distribución. De ahí el nombre de Matroska, en honor a las famosas muñecas rusas Matrioska de diferentes tamaños que se introducen unas dentro de las otras.

matrioska

Un solo archivo MKV puede albergar una película con el audio en varios idiomas y sus respectivos subtítulos para que el usuario final seleccione uno u otro. O varios capítulos de una misma serie, por ejemplo. Eso lo convierte en un rival imbatible.

Desventajas del formato MKV

Existen 2 desventajas principales de este tipo de archivos:

  • algunos dispositivos aún no reconocen el formato y no son capaces de reproducir correctamente su contenido
  • el tamaño de un archivo MKV dificulta a veces su reproducción en móviles con poco espacio de almacenamiento o imposibilita poder compartirlo en redes sociales, email o servicios de mensajería

Por eso en ocasiones se hace necesario transformar los MKV en AVI para hacerlo más manejable. Para eso existen programas como Movavi Video Converter que simplifica esta operación. Permite seleccionar los contenidos de vídeo, audio y subtítulos que deseemos convertir (por ejemplo, podemos quedarnos solo con Español y desechar el resto) y en pocos clics lanzar el proceso de transformación. Puedes conocer mejor el proceso en este enlace.

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El futuro del MKV

No sería realista decir que el MKV es el formato de vídeo digital definitivo, ya que conforme avanza la tecnología lo normal es que en pocos años sea reemplazado por otro, pero sí es cierto que hoy por hoy es el formato estrella para los amantes del vídeo en alta calidad y eso se ha visto reflejado en la cantidad de dispositivos y sistemas operativos que permiten su reproducción de manera nativa.